La mañana llega con su luz suave. Subo las pequeñas escalinatas que llevan al hall de la parroquia y, como un pequeño ritual silencioso, dejo el desayuno a los chicos que viven en la intemperie frente a la puerta. El espacio parece contenerse en silencio, esperando. Ya no soy la niña que venía de la mano de sus padres. Hoy camino como mujer que pregunta y cuestiona, que busca un latido propio. En el eco escucho oraciones y me acerco a los fieles: les pregunto de qué está hech