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Hablemos de adicciones

  • prensaromabrann
  • 28 ene
  • 6 min de lectura

Por Roma V. Brann


Hablar de consumos problemáticos implica correr el velo de muchos juicios. Durante años, el consumo fue leído casi exclusivamente desde la moral, la voluntad o la falta de límites, dejando afuera dimensiones centrales como el cuerpo, el sistema nervioso, el estrés, la salud mental y las condiciones sociales en las que vivimos.

Resulta urgente escuchar a quienes trabajan en el acompañamiento real de personas con consumos problemáticos, lejos del discurso punitivo y del eslogan vacío de la prevención.

En este caso entrevisté a la Lic. Carla Molinari, bióloga molecular y especialista en adicciones. Carla acompaña procesos de personas que buscan ayuda y conoce de cerca tanto los límites del sistema como las posibilidades reales de recuperación. En esta entrevista, aporta una mirada clara y accesible sobre qué se consume hoy, por qué no se trata solo de voluntad, qué falla en las políticas públicas y qué mensajes necesitamos como sociedad para dejar de estigmatizar y empezar a cuidar.


¿Qué consumos problemáticos ves con más frecuencia hoy?


Los consumos problemáticos más frecuentes hoy son,

El Alcohol , es el más extendido y naturalizado. Aparece en todas las edades. Tabaco y vapeo. El cigarrillo sigue vigente pero el vapeo esta muy extendido en adolescentes y jóvenes. Hay una falsa percepción de que “no hace daño”. Cannabis (marihuana), muy frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Se percibe como “natural” o “inofensiva”, psicofármacos sin control médico, cocaína (menos masiva que alcohol o cannabis, pero muy problemática). También existen otras conductas adictivas sin sustancia como el uso problemático del celular, redes sociales, videojuegos y apuestas online.

Sin embargo, las consultas por consumos problemáticos son principalmente por alcohol y cocaína. Luego siguen psicofármacos, marihuana y esta en crecimiento la consulta en adolescentes por adicción a los juegos online.


¿Notás cambios en la edad o en los modos de consumo?


Con respecto a las edades se observa que en la Adolescencia temprana (12–14 años) lo que mas se consume es alcohol, vapeo y pantallas. En general comienzan por curiosidad, porque el grupo de pares lo hace o por querer romper limites 

En la Adolescencia media (15–17 años) el alcohol aparece más en salidas nocturnas donde los jóvenes toman mucho en poco tiempo. Comienzan a experimentar con marihuana, vapean, cigarrillo. Las apuestas online están también en aumento entre los jóvenes. Estos consumos están relacionados a los social, las fiestas y muchas veces a la presión grupal.

Los Jóvenes adultos (18–25 años) consumen principalmente alcohol, cannabis y aparece la cocaína en contextos mas nocturnos. También psicofármacos para la ansiedad o problemas de sueño.

Los Adultos (26–45 años) en general consumen alcohol , psicofármacos, cocaína para rendir, aliviar estrés o sostener una rutina

En Adultos mayores (45+) el mayor consumo es de alcohol y psicofármacos.


¿Qué recursos reales existen cuando alguien pide ayuda?


En el Sistema público de salud existen hospitales donde atienden consultas por consumo y también existen Centros de salud barriales que se llaman CAPS. Es gratuito y muchas veces la única puerta de entrada.

También hay dispositivos específicos de adicciones privados donde hay atención ambulatoria, hospitales de día o comunidades terapéuticas con o sin internación.

Existen líneas de orientación del SEDRONAR que orienta, deriva y acompaña.

 Grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA) que son gratuitos.


¿Qué pasa después de la primera intervención?


Es una pregunta complicada porque la primer intervención puede ser muy exitosa y se logra que el paciente se comprometa o puede ser iatrogénica y terminamos perdiendo al paciente. Esto depende mucho de quien hace la primer entrevista.


¿Hay articulación efectiva con salud mental?


Existe a nivel formal. La normativa reconoce que consumo y salud mental están ligados. Muchos dispositivos trabajan con abordaje integral (adicción + salud mental)

 En la práctica, depende mucho de la provincia o municipio, el recurso disponible, el equipo profesional.


¿Qué situaciones te generan mayor sensación de límite o vacío institucional?


Las situaciones más frecuentes son las derivaciones cruzadas sin seguimiento por ejemplo salud mental deriva a adicciones y adicciones a salud mental...nadie toma el caso.

Las Listas de espera largas. La persona pide ayuda pero no hay lugar para que empiece el tratamiento. Puede ser que no haya recursos para esa edad, ese consumo o esa complejidad.

Por otro lado, se dan altas pero la persona no tiene un sostén posterior, no se trabaja con la familia para sostener el proceso.


¿Qué prevención falta en los barrios?


Creo que habría que trabajar en la prevención temprana. Podría haber espacios para niños y adolescentes antes de que aparezca el consumo. Es importante un trabajo sostenido, no solo charlas aisladas como generalmente se dan. Debería haber una articulación real entre la escuela y el barrio. Equipos fuera del aula que detecten señales de alerta.

Un buen trabajo con familias con equipos de orientación para padres donde se les enseñe a poner limites y acompañar sin culpabilizar .  Que haya dispositivos cercanos sin tanta lista de espera.

Creo que es fundamental tener espacios de pertenencia donde los adolescentes puedan reunirse para hacer deporte, talleres, arte, etc con adultos referentes.


¿Qué mito sobre consumo problemático te gustaría desarmar?


La prevención es solo decir que no. Porque decir que no no alcanza si la persona:

no entiende el riesgo, no tiene herramientas emocionales, no tiene adultos de referencia, no tiene alternativas de pertenencia. Nadie consume solo porque “no supo decir que no”.

Prevención es dar herramientas, manejar frustración, regular emociones, pedir ayuda. Construir vínculos con adultos presentes, escuchar sin juzgar. Ofrecer alternativas como deporte, arte, espacios comunitarios, proyectos con sentido. Prevención es hablar claro, dar información real, acompañar y orientar a las familias.


¿Qué es un consumo problemático desde lo biológico?


Es cuando una sustancia modifica el funcionamiento del cerebro de tal manera que activa en exceso el sistema de recompensa (dopamina),el cerebro se acostumbra a ese estímulo y necesita más cantidad o más frecuencia para sentir lo mismo. El consumo se vuelve problemático cuando el cerebro empieza a priorizar la sustancia por sobre otras fuentes de placer y regulación.


¿Por qué no se trata solo de voluntad?


Porque el consumo problemático cambia el cerebro. El sistema de recompensa (dopamina)se altera. Se debilita el control inhibitorio (corteza prefrontal). El cerebro aprende que la sustancia es una solución rápida al malestar y el impulso aparece antes de que la voluntad pueda actuar.


¿Qué rol juega el sistema nervioso?


El sistema nervioso estimula artificialmente el sistema de recompensa (dopamina), desregula la ansiedad, el estrés y el placer.

El cerebro aprende a usar la sustancia para calmar o activar y se reduce la capacidad de autocontrol y toma de decisiones. El sistema nervioso se vuelve dependiente del estímulo externo.


¿Cómo impacta el estrés sostenido?


El estrés sostenido desregula el sistema nervioso y aumenta el riesgo de consumo problemático.

 Cuando hay estrés prolongado el cuerpo vive en alerta permanente y hay una activación constante del sistema nervioso, por tal motivo suben el cortisol y la adrenalina. Los mecanismos de regulación se agotan, cuesta relajarse, dormir, pensar con claridad entonces hay una búsqueda de alivio rápido con el consumo de alcohol, drogas, pantallas, apuestas, etc. Este consumo provoca un alivio momentáneo y el cerebro aprende esto como una solución.

Cuanto mas consumo, más desregulación y el estrés vuelve, pero más fuerte. El consumo no elimina el estrés lo anestesia por un rato y después lo amplifica.


¿Qué señales indican que una persona necesita ayuda?


Una persona necesita ayuda cuando el consumo empieza a ser problemático, quiero decir que empieza a tener consecuencias negativas en su día a día.


¿Qué errores comunes ve en el entorno?


Al entorno, por ejemplo, familia, padres, pareja, les cuesta entender que muchas veces son ellos los que sostienen el consumo. No ponen limites claros, siguen solucionándole los problemas, siguen dándole dinero, no hacen caso con las indicaciones que dan los terapeutas y esto complica la recuperación.


¿Qué ayuda realmente en un proceso?


Que la persona quiera sanar principalmente y que el tratamiento sea centrado en la persona y no solamente en la sustancia y en que deje de consumir.


¿Qué mensaje te parece urgente transmitir a la sociedad?

La forma en que miramos el consumo condiciona las posibilidades de ayuda y recuperación.

Cuando la sociedad juzga, estigmatiza, reduce a la persona a su consumo lo que hace es aislar, callar y alejarla del sistema de ayuda. En cambio, cuando la mirada social reconoce el consumo como un problema de salud, entiende que hay malestar detrás, habilita la palabra y el pedido de ayuda, se generan más consultas tempranas, más tratamientos sostenidos y mejores procesos de recuperación.






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