Las barreras invisibles del empleo: cómo trabaja Cultura de Trabajo para igualar oportunidades
- prensaromabrann
- 21 ene
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Actualizado: 21 ene
En un contexto donde el acceso al empleo está cada vez más mediado por la tecnología y las condiciones estructurales, la fundación Cultura de Trabajo acompaña a personas en situación de extrema vulnerabilidad para derribar barreras invisibles y construir oportunidades reales de inserción laboral. En esta oportunidad, entrevisté a Alexandra Carballo, una de las fundadoras de Cultura de trabajo.
La experiencia de Cultura de Trabajo pone en evidencia algo que suele quedar fuera del debate público y es que no todas las personas parten del mismo lugar, y que la igualdad de oportunidades requiere algo más que capacitación. Requiere acompañamiento, políticas inclusivas y una mirada capaz de reconocer las realidades concretas de quienes quedan sistemáticamente afuera.
En un escenario laboral cada vez más automatizado y exigente, escuchar estas voces resulta indispensable para repensar qué entendemos hoy por trabajo digno y para quiénes sigue siendo, todavía, una promesa incumplida.
¿Qué es Cultura de Trabajo y desde qué necesidad concreta nace el proyecto?
Cultura de Trabajo es una fundación, una organización sin fines de lucro creada por María Eugenia Sconfienza y yo, Alexandra Carballo alrededor de 2012–2013. El objetivo central del proyecto es igualar las oportunidades en el acceso al trabajo, entendiendo que las personas con menos oportunidades laborales son aquellas que se encuentran en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Esa vulnerabilidad suma un montón de impedimentos extra a la hora de conseguir empleo, que son barreras invisibles, pero que obviamente lo que hacen es generar una cronicidad en su situación. Si estamos hablando de personas en situación de calle, sumémosle no tener un lugar donde dormir, acceso a higiene, alimentación diaria, ropa adecuada, redes de contacto, conocimientos sobre cómo buscar trabajo o cómo presentarse a una entrevista. A eso se suman factores como la discriminación por el barrio en el que se vive, la lejanía geográfica, la falta de dinero para transporte o incluso la ausencia de un celular con crédito.
Y ahora, bueno, a medida que pasan los años, todos estos conceptos fueron sumando cosas. Hoy, por ejemplo, la búsqueda laboral está mediada casi por completo por portales digitales y sistemas de inteligencia artificial que filtran postulaciones según cómo esté armado un CV, incluso para trabajos muy básicos. Frente a este escenario, desde Cultura de Trabajo entendió que el empleo era la herramienta adecuada y a largo plazo para salir de situaciones de exclusión, pero ya no alcanza con cualquier trabajo. Es necesario un empleo digno, con ingresos que realmente permitan sostener una vida fuera de la vulnerabilidad.
¿Cómo trabajan en la práctica con las personas y comunidades que acompañan?
El trabajo se realiza en alianza con otras organizaciones de la sociedad civil que asisten de manera directa a nuestros participantes. Las organizaciones aliadas detectan a quienes necesitan acceder al empleo y se encuentran en condiciones de iniciar esa búsqueda, y los derivan a la fundación. A partir de allí comienza un proceso de entrevista de admisión al programa de intermediación laboral, donde se realiza un perfilado social y laboral de cada persona.
Ese diagnóstico permite identificar habilidades, necesidades y obstáculos particulares, para luego acompañar de manera personalizada el proceso de búsqueda de empleo.
Desde tu experiencia, ¿qué es lo que más se invisibiliza hoy en relación al trabajo y las condiciones laborales en Argentina, especialmente en personas en situación de vulnerabilidad?
Existen muchas barreras que suelen pasar desapercibidas. Por ejemplo, lo que implica una entrevista laboral, lo que implica tener una entrevista virtual, por ejemplo cuando no se cuenta con un celular adecuado, conexión estable, datos o acceso a WiFi.
Creo que no se está pensando en las realidades de todos los sujetos y como hoy la sociedad, de manera inconsciente, te termina excluyendo.
A eso se suma una naturalización de la vulnerabilidad que lleva a que, en algunos casos, se respeten menos los derechos laborales, jornadas más largas, empleo informal, mayores exigencias.
También influyen factores como la lejanía de los lugares de trabajo, las horas de viaje y las dificultades del transporte público, que pueden afectar el presentismo. Conseguir un trabajo digno no es sencillo para nadie, pero las personas en situación de vulnerabilidad suelen quedar atrapadas en empleos extremadamente precarios, con pocas posibilidades reales de mejora.
¿Cuál es el valor diferencial de Cultura de Trabajo?
Creo que el valor diferencial tiene que ver con la experiencia y con una mirada profundamente personalizada. Si bien existen programas, protocolos y una estructura organizativa, el equipo entiende que cada persona necesita una estrategia distinta.
No todas las personas parten del mismo lugar ni cuentan con los mismos recursos. Las vulnerabilidades son diversas, mujeres que atravesaron situaciones de violencia de género, abusos, trata, maternidades sin redes de contención, entre muchas otras realidades. Reconocer esas diferencias y trabajar en función de ellas es central para el acompañamiento.
¿Qué tipo de impacto buscan generar a mediano y largo plazo?
El objetivo de la fundación es generar igualdad de oportunidades en el acceso al empleo y, al mismo tiempo, contribuir a la construcción de políticas públicas de inclusión. Desde mi mirada, no alcanza solo con capacitar, es necesario acompañar a las personas en la búsqueda laboral y en la etapa posterior, así como articular con el sector privado para ampliar el acceso a las vacantes existentes.
El impacto buscado es que cada vez más personas puedan salir de la situación de pobreza a través de un empleo digno que les permita crecer y generar cambios en su vida. Un ejemplo de esto fue una capacitación que realizamos, de la cual varias personas que se encontraban viviendo en paradores lograron insertarse laboralmente en empresas multinacionales y cambiar su vida.
Actualmente, la fundación impulsa nuevas iniciativas, como capacitaciones en oficios no tradicionales para mujeres, por ejemplo, plomería y electricidad, con el mismo objetivo: que el acceso al trabajo permita una salida real de la exclusión.
Por Roma V. Brann

Foto: Obtenida de Instagram Cultura de trabajo (2025)

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