Periodismo de soluciones: volver a preguntarnos para qué contamos las historias
- prensaromabrann
- 20 ene
- 2 min de lectura
Durante la escritura de mi tesis de grado, tuve que tomar una decisión que no era menor, contar un problema social sin quedarme atrapada en la denuncia permanente. Investigaba estrategias de comunicación en torno a una revista de salud mental en La Matanza, Buenos Aires, y la pregunta no era solo cómo se diseñaban esas estrategias, sino qué tipo de periodismo podía aportar algo en un territorio atravesado sobre todo por la vulnerabilidad y el estigma.
Fue en ese proceso donde conocí el periodismo de soluciones.
Lejos de ser una corriente optimista, el periodismo de soluciones propone una cobertura rigurosa de las respuestas a los problemas sociales. No se trata de ignorar el conflicto ni de colorear la realidad, sino de investigar qué se está haciendo, cómo funciona, cuáles son sus límites y qué aprendizajes deja. La Solutions Journalism Network, creada por David Bornstein, Tina Rosenberg y Courtney Martin, sistematizó este enfoque y definió sus elementos centrales: foco en una respuesta concreta, evidencia, análisis de limitaciones y posibilidad de replicabilidad.
En mi tesis, este marco teórico me permitió pensar la comunicación en salud mental desde otro lugar. No como un catálogo de carencias, que claramente las hay, sino como un espacio donde también se construyen estrategias, discursos y prácticas que buscan incidir en la comunidad y resolver. El periodismo de soluciones no reemplazó la mirada crítica, pero sí la ordenó. Me obligó a preguntar qué funcionaba, por qué, para quiénes y en qué condiciones.
Esa experiencia marcó mi forma de entender bastante el oficio.
Hoy vuelvo al periodismo de soluciones desde otro lugar. En un contexto informativo saturado de urgencias, indignación y dolor, este enfoque reaparece como una herramienta incómoda pero necesaria. Incómoda porque exige más trabajo, más contexto y más responsabilidad. Necesaria porque el periodismo no solo informa sobre lo que no funciona, también construye marcos de sentido sobre lo que es posible. La gran pregunta es si lo podremos llevar realmente a cabo y enteramente en esta era vertiginosa de la información.
Aún así, el evocar consciencia fue saber que también en escenarios adversos, existen intentos de hacer algo distinto. Y que narrarlos con rigor puede aportar más que repetir, una y otra vez, la misma escena del desastre.
Tal vez el periodismo de soluciones no sea una fórmula ni una salvación. Pero sí es una pregunta vigente: ¿para qué contamos las historias que contamos? Y, sobre todo, ¿cuántos elementos dejamos afuera cuando solo miramos el problema y nunca la respuesta?
Roma V. Brann
Red de periodismo de soluciones:




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